jueves, 10 de julio de 2014

Capítulo 16



Mientras termino de beberme el que tal vez sea el último vaso de agua en un tiempo..., Claudette llega con los trajes y nos ayuda a colocárnoslos, ya que sólo faltan diez minutos para entrar a la arena.

-¿Cómo crees que será la arena?-pregunta Lenny con entusiasmo a la estilista.

-No se a que te refieres querido -dice mientras termina de ajustarme los pantalones.

-Dijiste que los trajes estarían diseñados para poder aguantar mejor las condiciones del entorno. ¿A qué crees que se adaptan estos?

-Pues... sinceramente no lo se, el tejido es aislante, tanto del frío como del calor, y el blanco de la camiseta y el oscuro de los pantalones no os ayudará a camuflaros...

Una voz nos dice que debemos subir a una especie de tubo que nos transportará a nuestra plataforma, así que Claudette se despide y nos desea suerte. Al parecer está un poco afectada y es raro que no haya dicho ningún comentario sarcástico.

Me dispongo a entrar en el tubo, cuándo...
Lenny se me acerca y me estrecha suavemente la mano en silencio, yo hago lo mismo y le deseo suerte. No debo echarle culpa al chico de algo que es ley de vida y que tiene tan pocas esperanzas de conservarlo.

Los juegos van a comenzar: 60,59,58,57,56,55,54,53,52....

Salgo al exterior y todo me  deslumbra, ante mis ojos está el lugar más hermoso que pueda haber en la faz de la tierra. Un gran campo plagado de hierba y flores, arbustos con todo tipo de frutos apetecibles, frondosos árboles frutales... Al oeste se encuentra una enorme colina en forma de volcán (tal vez lo sea) y el otro lado está tan poblado que no alcanza la vista a ver lo que hay al final.

   20,19,18,17,16,15,14,12,11....

Vuelvo a la realidad justo a tiempo, todos están profundamente impactados y cuando suena la campana apenas lo escuchan.
Yo salgo corriendo como un relámpago hacia la Cornucopia, un gran cuerno dorado de un brillo asombroso, cuándo llego me paro unos segundos, no se que coger pero de momento recuerdo los consejos de Rose y me tiro a por un manojo de cuchillos del suelo, cojo dos mochilas y un pequeño contenedor con comida. Me cuelgo ambas mochilas y en una mano sostengo los cuchillos y el contenedor y en la otra una especie de plástico para protegerse del tiempo.

Vacilo unos instantes en coger una gran hacha dorada que se encuentra en el interior, pero descarto automáticamente la idea ya que los demás tributos están llegando, y a la cabeza va Anelem.

Salgo huyendo justo antes de que comience la cruel lucha inicial entre chicos y chicas inocentes, esta noche muchos ya estarán en un lugar mejor. Como no se hacia donde dirigirme, opto por un camino que se dirige torpemente entre los árboles, dejando atrás el volcán.

Continuo  mi camino cada vez más lentamente hasta que encuentro un gran árbol donde pasar la noche, tardo un rato en subir mis cosas y colocarlas allí pero consigo acomodarme.

De pronto... escucho un siseo.


sábado, 31 de mayo de 2014

Capítulo 15


Me coloco un pantalón y una camisa que había en un cajón, me está un poco ancha pero sólo la llevaré durante el desayuno. Me abrocho los botones de la camisa y recuerdo algo...
Cojo la nota que me dio Rose, que yo mismo escribí hace siete años un día de cosecha, y la introduzco en la bolsita que cuelga de mi cuello y se adhiere a mi pecho, junto con la foto de mi familia.

Ya estoy listo para partir, voy a la cocina y aunque los nervios me invaden el estómago, me dispongo a coger unas galletitas de cereales. Su sabor es áspero y nada tiene que ver con las que hacía mi abuela en casa con el trigo que recogíamos Casia y yo tras la alambrada.

Me las acabo y, en ese instante entra Clauddette en la sala con el resto de tributos.

-Vaya querido, veo que has madrugado.-dice llena de júbilo- Hoy es el gran día, tenemos prisa, así que desayunad rápido aunque eso sí, disfrutando el que tal vez será vuestro último desayuno- dice sonriendo sarcásticamente.-

Los chicos se sientan en la mesa pero ninguno toma gran cantidad, en ese momento no puedo mirar a Maysilee a los ojos, no después de lo de anoche, además que poco importa ya, porque en cuestión de horas estaremos luchando a muerte.

Terminamos y nos conducen a la terraza, donde hay dos aerodeslizadores y Bleey está allí esperando, se introduce en uno de ellos junto a las chicas y Claudette, Lenny y yo nos metemos en el otro.

Durante el paseo al estadio, me dedico a ordenar ideas en mi cabeza, y llego a la conclusión de que en lo que debo pensar es en el baño de sangre de la Cornucopia, y llego a la conclusión de que lo que debo hacer es concentrarme en salir corriendo en cuando suene el gong, cada segundo cuenta, y dirigirme a coger cuchillos y sobre todo una mochila con provisiones, más importante que los contenedores de comida, que acabarán en las garras de los profesionales.

Mientras estoy absorto en mis pensamientos, un avox llega para introducirnos el dispositivo de localización con una gran aguja. Comienza por la tributo del distrito 7, que ahoga un grito. En el otro lado del aerodeslizador, se oye la risa demoniaca de Anelem.

Llega mi turno, y aunque me duele bastante, no lo noto ya que tengo cosas mejores de las que preocuparme...

Catching Fire